A principios de este mes, GitHub y OpenAI lanzaron la beta técnica de Copilot. Conseguí acceso hace unos días y lo instalé en mi editor VS Code. Si os soy sincero, esperaba un simple autocompletado vitaminado, algo estilo IntelliSense que adivinara el nombre de la variable.

Pero tras una semana usándolo, estoy genuinamente asustado y maravillado a partes iguales. Mi flujo de trabajo para picar código ha cambiado de una forma que no experimentaba desde que abandonamos el Bloc de notas por los IDEs modernos.

Entendiendo el contexto con OpenAI Codex

Por debajo, Copilot funciona con un modelo llamado Codex, un descendiente directo de la arquitectura GPT-3 que ya veíamos venir con GPT-2, pero entrenado masivamente con miles de millones de líneas de código público de GitHub.

No predice solo palabras; predice intenciones. El otro día necesitaba escribir un script en Python para parsear unas fechas raras de un log antiguo. En lugar de ir a StackOverflow, simplemente escribí un comentario y dejé que Copilot actuara:

# Función que recibe una fecha en formato "DD-MM-YYYY" y la convierte
# a un formato ISO 8601 estandarizado para la base de datos
def normalizar_fecha(fecha_texto):
    # [A PARTIR DE AQUÍ, TODO LO ESCRIBIÓ LA IA EN GRIS]
    import datetime
    try:
        fecha_obj = datetime.datetime.strptime(fecha_texto, "%d-%m-%Y")
        return fecha_obj.isoformat()
    except ValueError:
        return None

Apreté el tabulador y el código se materializó. Importó la librería correcta, usó la función strptime con la máscara exacta de días y meses, y le añadió un bloque try/except para manejar errores, algo que yo, en mi vagancia, probablemente habría omitido en la primera versión.

Reflexión: De escritores a revisores de código

La sensación de hacer pair programming (programación por parejas) con una máquina que se ha leído todo el código de internet es surrealista. ¿Significa esto que nos vamos a quedar sin trabajo? En absoluto. Copilot es un mono con una ametralladora estadística; a veces sugiere bucles infinitos o inventa librerías que no existen.

El rol del programador está mutando. Durante los últimos cincuenta años, nuestra habilidad principal era memorizar sintaxis y traducir lógica humana a texto que la máquina entendiera. Con Copilot, esa barrera desaparece. Nuestro nuevo trabajo ya no es "escribir código", sino "leer, validar y orquestar" el código que escupe la IA. Nos hemos convertido en editores jefe de una máquina brillante pero peligrosamente "imaginativa".